Así me gustaría pintar a mi.

Hace un tiempo que sigo el blog de un diseñador gráfico, se llama Gustavo Aimar. Y hace unas ilustraciones que parecen salidas de un fantástico mundo imaginario. Los papeles, las texturas, los colores, las formas… me encantan. Las perspectivas y las luces que utiliza son maravillosas. Siempre que las veo me las imagino colgadas en la habitación de mi hija.

Las veo, y pienso que así me gustaría pintar a mi.

*via http://gustavoaimar.blogspot.com/

La tortuga y el cavernícola.

Acabo de leer una noticia que cuenta que una especie de tortuga que existía desde hacia millones (repito millones, que se dice muy rápido, pero si cierras los ojos y lo piensas, es demasiado para nosotros, ya que no somos capaces de comprender lo que significa millones) de años se extinguió porque unos humanos que llevaban en la tierra unos dos siglos, decidieron matarlas a todas para comérselas.

Eran unas tortugas gigantes, de mas de dos metros, ¿os imagináis? ¡enormes! ¿Como era el primero que se le ocurrió comerse una de esas tortugas? Sería algo así:
– Hoy me levante con ganas de comer… mmm… no se… tengo un antojo de algo diferente (cavernícola 1)
– Podríamos ir al bosque, seguro que encontramos algo. (cavernícola 2)

Yo creo que la cosa fue así. Pobre tortuga, me la imagino comiendo hierba allí al lado del río, rodeada de un montón de humanos peludos haciéndole daño, aterrada, queriendo ir a ver a sus crías, torpe sin poder escapar, gritando valiente, y muerta por el capricho de ese cavernícola.

Y muchas veces me pregunto como seria el primer humano que se comió un animal. ¿Lo mataría a propósito para comerlo? ¿O se lo encontró muerto y decidió probarlo? ¿Y cuando se fue con su familia, que le dirían? ¿Estarían de acuerdo? ¿O se lo comió solo? A veces me gustaría tener una maquina del tiempo y poder aparecer allí sin que me vieran, y observarlos, para intentar entender porque empezaron.

El menú

El sábado pasado tuvimos la comida. Y la verdad es que fue muy bien. Primero porque hacía un montón de tiempo que no nos vemos, y ya teníamos ganas. Y segundo porque el tema menú salió bastante bien.

De primero:
Pizzetas de verduras.
Tostaditas de escalivada.
Aceitunas.
Setas al ajillo.

De segundo:
Chop Suey de seitán.

De postre:
Bizcocho de chocolate con nueces.

La verdad es que entre la pequeña y acabar de arreglar la casa, escogimos unas recetas vegetarianas fáciles, pero riquiiiiisimas.

Regalos.

Me encantan los cumpleaños, me gusta pensar los regalos, comprarlos, envolver, y regalar, sobre todo esto, ver la cara de la persona que abre el regalo. Me encanta!! Y cuando llega el mio, me divierte ver lo que me regalan a mí. Este año, entre otras cosas perfectas, me regalaron papel, traduzco, una libreta de papel Fiorentino, y un par de libros “De la huerta a la mesa. Las mejores recetas vegetarianas.” y “Las 69 recetas más afrodisíacas de la cocina vegetariana”. Me gustan, vamos a probar bastantes recetas. Y la libreta la llenaré de historias para mis hijos …..

Pensando en la comida del sábado.

Siempre es curioso pensar un menú festivo cuando viene a casa gente que no es vegetariana y mucho menos vegana.

Normalmente me paso días pensando en el menú, ¿que haremos? ¿pica pica y segundo? ¿primero y segundo? ¿qué hacemos de postre? ¿les ponemos seitán? ¿nos atrevemos? Yo creo que si, como sólo vienen Patri y su chico, podríamos probar y si no les gusta hacemos unos huevos fritos con papas y listo. Cuando vienen diez invitados es más complicado, pero esta vez creo que nos vamos a arriesgar. Chop Suey de seitán, y lo hará el experto de la casa de Chop Suey, que le sale delicioso.

De primero estaría bien pica pica. Lo voy a pensar.

De postre… ¿macedonia? ¿pastel?

Ya os iré contando. Prometo colgar fotos.

El aceite.

La verdad es que es un lío. El de la tapa roja es el suyo, el de la verde es mi. Falta uno… ¿donde estará?

Yo de vez en cuando me hago un huevo frito, él no come. El aceite que sobra para el bote de la tapa verde. Él se hace salchichas, hamburguesas, … de tofu, a mí me sientan fatal. El aceite que sobra para el bote de la tapa roja.
Ayer comimos papas fritas, ¿que aceite utilizamos? Ni el suyo ni el mío, estrenamos un bote. El de la tapa blanca.

¿Que será lo próximo?

Comiendo en un italiano.

Hoy hemos celebrado mi cumple unos días antes, lo hemos celebrado en un restaurante italiano. Buenisimo, ya habíamos ido hace bastante tiempo y lo habíamos apuntado en nuestra lista mental de “Restaurantes para repetir”.

Llegamos pronto, aprovechando una siesta de la peque. Entramos, nos atiende una camarera que no tenía un buen día, ¿estaría aburrida? nos semtamos y miramos la carta. Un montón de ensaladas (todas o con gambas, marisco, jamón, mozzarella, queso de cabra, … ya me entendéis), la siguiente página de carnes, pasamos; la de atrás de pizzas, no nos apetecen; por fin las pastas, no las contamos pero eran tres páginas enteras de posibles pastas para escoger con otro montón de salsas.

– ¿Ya sabes lo que quieres? (yo)
– La salsa Siciliana (berenjena, alcaparras, aceitunas,) (él)
– Yo también claro (las demas eran con muertos). (yo)
Llega la camarera del mal día encima.
– ¿Ya sabéis?
– ¿Tenéis alguna pasta que no esté hecha con huevo? (él)
– Espera que lo pregunto.
Tic tac tic tac.
– Sólo esta (señalando una de las… cuantas? Veinte pastas?)
– Pues esta. Y la salsa siciliana no llevara huevos o lácteos no? (él)
– No no.
– Es que yo no los como. (él)

Bueno, ya sabemos que podemos ir allí el día que se nos antoje la pasta especial a la Siciliana.

Quien siembra, recoge.

Después de pasar una gran tormenta de verano, con lluvia, piedra y viento, bajamos a ver como estaba el huerto.

Y el pobre todavía aguanta! Las cebollas están un poco pachuchas, y las tomateras con ramas rotas, pero por el resto todo bien. Tan bien que hemos cogido unas 10 papas! (que haremos ahora para cenar en el horno, mmm …)

Lo que sufrió de verdad fueron las semillas que estaban plantadas en hueveras junto al huerto. Las plantamos hace una semana más o menos, y todavía no habían empezado a salir, y la verdad es que no sé si habrán sobrevivido a la “gran tormenta”. Estaba la mitad de tierra fuera. 🙁 Lo que hemos hecho en un último esfuerzo de reanimación, ha sido plantarlas en un rincón del huerto, a ver si tenemos suerte y empiezan a salir dentro de poco zanahorias, manzanilla y perejil.

Ya os iré contando.

En busca del caldo de verduras.

Ayer fuimos en busca de un tetrabrik de caldo de verduras. Antes utilizábamos uno hasta que descubrimos que tenía leche (un caldo con leche, es para flipar) y cambiamos automáticamente de marca.

Total, que esto fue una tarea sin final feliz.

Vivimos en un pueblo a ocho minutos en tren de la ciudad más cercana. Así que tenemos bastantes recursos para comprar vegano. Y el pueblo tenemos una herboristería que tiene algunos productos tipo tofu, semillas, …

Pero del caldo nada, caminando arriba y abajo en plena tarde de verano, y sin final feliz.

Tendremos que ir a la ciudad.