La carta a los Reyes Magos.

Estas Navidades les encargamos a los Reyes Magos unos zapatos para la peque. Si pueden ser rojos (o naranja, o azul clarito), y sobretodo veganos.

El otro día nos decidimos a ayudarles un poco y fuimos a investigar.
Ni Benetton, ni Zara, ni otras tiendas de ropa y complementos infantiles, ni otras 4 zapaterías.
Es una pequeña locura.

Hay quien se ofende: “oiga, aquí sólo vendemos productos de piel”, “a muy bien” (pensamiento íntimo: aquí ya no vale la pena ni contar el motivo de la “no piel”.)
Hay otros que se piensan que están en una cámara oculta: “¿cómo? No le entiendo. ¿Qué no sean de piel?”. Salimos de la tienda pasamos la calle y la señora todavía en la puerta mirando si sacábamos la cámara o si teníamos cola o vete a saber que pensó esa pobre mujer.
También nos encontramos con quien nos intentó convencer de que lo mejor del mundo son los zapatos de piel (
pensamiento íntimo: si, que se lo digan a la pobre vaquita que se la quitaron)

Así que de momento fue una misión imposible.
Si alguien tiene alguna idea de donde los podríamos encontrar (marca o pagina web) se lo agradecería eternamente.

Y si no, tendremos que esperar que los maravillosos Reyes Magos nos sorprendan.

Feliz.

A veces me horrorizo pensando en todos los años que no fui vegetariana, los desayunos, las comidas, cenas,… tantos animalitos en mi estomago… uf… mejor no lo pienso y me alegro de haber dado el cambio, de haberme dado cuenta y de vivir con un vegano, con una pequeña vegetariana y otra que va a nacer pronto y que también lo será.

Feliz.

Galletas veganas de Navidad.

Aprovechando estos días de vacaciones, nos decidimos a traer la Navidad a casa. Hemos decorado un poco, el árbol, y alguna que otra cinta colgada. Y como no… galletas. Tengo el par de recetas veganas, pero me apetecía cambiar. Quería hacer galletas tipo “de azúcar”, de esas que luego se las puede decorar encima. Así que investigué un poco, y finalmente adapté una receta, bueno adapté… casi la cambié toda.

Así que, allá va.

INGREDIENTES:

2 tazas y media de harina de trigo

1 taza de azúcar (en este caso utilicé del blanco aunque no me gusta mucho, prefiero el moreno)

Media taza de margarina derretida.

1 cucharadita de levadura Royal

Media cucharadita de canela

1 pizca de sal

1 plátano maduro

Para empezar se mezcla el plátano chafado con la margarina y el azúcar. A parte mezclamos bien la harina con la sal, la levadura y la canela.

Juntamos todo en un mismo bol.

Se mezcla bien bien hasta que quede una masa sin grumos.

Extendemos la masa y la ponemos a la nevera un par de horas para que endurezca. La sacamos y cortamos con los moldes. En mi caso la deje demasiado gruesa, a mi me gusta mas fina. La próxima vez, en este momento le voy a pasar un poco el rodillo hasta dejarla a mi gusto.

Con el horno pre-calentado a 200 grados, ponemos las figuritas en la bandeja del horno que ya tendremos cubierta con el papel de hornear.

Dentro estarán entre 5 y 10 minutos, según cada horno. El secreto es sacarlas cuando el borde empieza a cambiar de color, cuando se pone beige. Se sacan y se dejan enfriar.

Si las quieres decorar un poco por encima, para hacer el icing necesitaremos:

2 cucharadas de margarina

2 cucharadas de leche (en mi caso de soja con chocolate)

3/4 de taza de azúcar glas

La preparación es muy simple. Lo ponemos en un cazo a fuego lento y vamos mezclando hasta que queda con textura de pomada.

Aquí viene lo “difícil”. Encontrar el momento exacto de temperatura para pintar las galletas. Si lo haces demasiado caliente, resbala por los lados, y si es demasiado frío no va bien para trabajar.

Cuando crees que es el momento perfecto, lo pones en una manga pastelera con la boquilla finita y haces los dibujitos que mas te gusten. En este momento de decorar, las galletas tienen que estar frías.

Aquí tenéis mi resultado.

No son perfectas, pero para ser la primera vez han tenido bastante éxito, sino que se lo pregunten a la peque de la casa!

El vegano despistado.

¿Sabéis que pasa cuando vives con un vegano despistado, y estas embarazada?

Pues que él, llega un día muy contento del super con la bolsa de la compra llena de cosas y algún caprichito. Va pasando el día, cenamos, al final de la cena me trae el postre. ¿Y sabéis qué?….. que me trae una copa de esas con chocolate y nata…. mmmm….. y la bebé de la barriga de sólo pensar en el postre, se puso a bailar salsa. Y yo que me leo los ingredientes y… tachán! Gelatina! 🙁 estuve sentada, quieta un rato mirando la copa pensando en si renunciar a todo y comérmela, tuve unos momentos de debilidad. Un momento Hollywood. Sentada en la silla apareció una yo pequeñita en un hombro vestida de rojo con cuernos y cola. Y en el otro hombro, otra yo pequeñita pero con vestido blanco alas y corona. Una decía que comiera el postre, y la otra que no, y así durante unos largos minutos. Ganó la angelita. Y como buena vegetariana, me levanté, y devolví el postre a la nevera a la espera de que aparezca algún no vegetariano por casa para poder regalársela.

Así que nos quedamos con las ganas, la bebé y yo.

Eso es lo que pasa cuando vives con un vegano despistado, y estas embarazada.